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La babilla se pone en una fuente de horno con la cebolla partida en 3 ó 4 pedazos y los ajos partidos por la mitad y pelados. Se pone un poco de sal y pimienta. Se mete a horno fuerte y se le va dando la vuelta para que se dore por igual. Se moja con el vino blanco y se deja en el horno entre 1 hora y hora y media. Se saca del horno, se pone en una cazuela con su tapa.
Se cuecen las zanahorias cortadas en rodajas. Se escurren bien.
La fuente de horno se moja con el agua con la pastilla de caldo disuelta y, si se quiere, se suple este ingrediente por una cucharada de jugo de carne. Se deja cocer 5 ó 6 minutos. Se cuela luego la salsa y se echan las zanahorias, dejando que cuezan un poco en ella.
Se trincha la babilla, empezando por la parte más gruesa. Se pone en una fuente caliente, se colocan las zanahorias y se riega todo con la salsa bien caliente.