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Se corta el conejo en trozos bien pequeños, aprovechando las coyunturas para no dejar esquirlas.
Las alcachofas se pelan y se cortan en cuatro pedazos. Se echan en agua con bicarbonato durante 20 minutos. Se ponen a cocer en abundante agua, dejándolas hervir hasta que estén tiernas. Se ponen a escurrir. En una sartén, se rehoga el conejo en el aceite. Cuando está doradito, se añaden los guisantes y el tomate. Se corta el pimiento rojo en tiras y se echa también a rehogar. Se mide el arroz y, en la misma medida, se mide el agua, calculando tres medidas de agua por una de arroz.
Todo lo rehogado se pone en una cazuela. Se echa el agua, se tapa y se deja cocer a fuego fuerte 20 minutos. Se machacan el ajo y el perejil, se sazonan de sal, se echa el contenido del mortero a la cazuela y también el arroz.
Debe cocer a fuego fuerte, tapado, sin que el calor sea tan vivo que pueda pegarse el arroz, durante 18 minutos. Pasado este tiempo, se mueve bien, se añaden las alcachofas y se tapa muy bien la cazuela, dejándolo reposar, fuera del fuego, unos minutos.