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Se majan en el mortero el ajo y el orégano y se añaden a los
demás ingredientes, más una cucharadita de agua. Se mezcla bien para formar una pasta espesa. Si hace falta, se añade un poco más de aceite, pero poco. Se unta la pieza de carne con la pasta resultante. Si ésta se acaba, se vuelve a empezar. pues haciendo pequeñas cantidades es más fácil que la pasta quede consistente.
Una vez untada toda la pieza, se cuelga a secar en un lugar seco, frío y bien oreado, cubierto con una tarlatana para evitar las picaduras de la mosca de la carne.
En estas condiciones, suele tardar dos días en secarse.
Este adobo sirve para cualquier pieza de cerdo (costillas, orejas, rabo o cinta de lomo).